"Como la primera vez que Arnau Bataller pisó el estudio de grabación de la Paramount, en Los Ángeles, y debió sentirse tan galáctico como su idolatrado Christopher Young, compositor de la banda sonora de Spiderman III, con el que coincidió en la mesa de mezclas.
"Compositores hay muchos, ahí están en los censos de la historia de la música.Pero no pocos permanecen anónimos por la naturaleza especial de su trabajo: hacen melodías para anuncios de TV, cuñas de radio, películas..."
"...de cine sabe mucho Arnau Bataller (Alzira, 1977) que tuvo que irse al extranjero "porque en España no había dónde estudiar música para la imagen". Arnau empezó a estudiar de niño y a los 18 años decidió tomars a música en serio. "Pero en España la gente te pregunta a qué te dedicas aparte de eso. No se considera una profesión". Por eso se fue a Los ängeles, a la misma universidad donde estudió George Lucas, "porque allí es una carrera universitaria más, con la especialidad de música para la imagen". Hizo la carrera, de cinco años, en tres. El odio a las hamburguesas es el único mal recuerdo de su experiencia americana; el resto, un montón de vivencias y de fotos con ojos como platos ante la Paramount, en una mesa de mezclas que parece el decorado de una superproducción, con compositores y otras celebridades de Hollywood...

"El trabajo es tan apasionante que muchas veces cuesta recordar que no es una prolongación de tu afición", señala este autor de música para cortos, documentales, obras de teatro y teleseries. Su obra le ha valido numerosos premios y le ha abierto las puertas de los conservatorios de Cataluña y Aragón, donde da clases. Algunos trabajos de orquestación completan sus ingresos.
Arnau, que sólo distingue dos tipos de música ("buena y mala"), apunta que su especialidad, en España,nace lastrada por el presupuesto: "La música para cine no se tiene en cuenta. Trabajar con directores jóvenes implica disponer de poco dinero, así que la música se relega al último lugar. No hay Suficiente indústria", señala.
Texto: María Antonia Sánchez-Vallejo Fotos: Leila Méndez
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